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Enfermedades del VERANO

verano

Esta totalmente demostrado y avalado que la mejor forma de proteger la salud de nuestra mascota, no es otra, al igual que para casi todos los aspectos de la vida, que la prevención. A su vez, existen patologías y síndromes caninos denominados “estacionales” por su presentación cíclica y predominante en una época concreta del año. Y es que la patología tampoco esta libre de modas. Pronto iniciaremos la temporada de verano, y la intención de este texto no es otra que ser una “pequeña guía” para dar a conocer al lector las principales enfermedades, situaciones y problemas que suelen presentarse en estos meses, capacitándoles así a prestarles una atención especial a favor de nuestra mascota.

Quisiera resaltar antes de continuar que los protocolos de prevención de nuestra mascotas tienen siempre un carácter individual, y existen numerosos planning preventivos diferentes apoyados en numerosos factores variables que hacen a nuestra mascota única, diferenciándola de todas las demás. Entre estos factores destacan: raza, edad, sexo, tipo de alimentación, hábitat, zona geográfica , estado de inmunización y de salud, y enfermedades concominantes o crónicas que pudiera padecer. En esta guía hemos tomado la como referencia la zona geográfica de la costa mediterránea.

 

Entre las principales patologías, probablemente la reina del verano sean las afecciones digestivas, en especial la gastroenteritis de etiología vírica . El intenso calor y la desecación debilitan el estado de hidratación del animal y a su vez proporciona unas condiciones climáticas idóneas para aumentar el periodo de resistencia en el medio ambiente de la mayoría de los virus digestivos. Entre todas ellas, destacan por su agresividad y mortalidad la “parvovirosis” que afecta principalmente a cachorros (sobre todo no vacunados) y cursa con gastroenteritis de tipo hemorrágico que se puede diferenciar de todas las demás por el severo decaimiento anímico y físico del animal. Para prevenirlas debemos proveer a nuestra mascota de abundante agua todo el día, y no demorarnos en acudir a nuestro veterinario al menor vómito o diarrea, ya que en esta época la instauración de la deshidratación es muy rápida. Por supuesto en el tema de la parvovirosis es esencial un buen protocolo de vacunación que incluya al menos tres dosis vacunales contra este virus.

 

EL golpe de calor o siriasis posee, por lógica, su pico de presentación en esta época. De aparición hiperaguda se manifiesta cuando nuestra mascotas es expuesta a los rayos de sol directamente en hora de máxima radiación, en especial si su alojamiento carece de una buena ventilación. También se puede presentar por la acumulación de días consecutivos de elevado calor, así como con el abuso del ejercicio físico de nuestra mascota en días de calor extremo.

Prácticamente la principal mecanismo de eliminación del calor en los cánidos corresponde al aparato respiratorio, mediante jadeos y rápidas expiraciones. Ante una exposición severa, el calor acaba con las reservas de azúcar y sales del cuerpo del perro y ante la ineficacia de los jadeos y respiraciones para eliminar el calor necesario es inevitable la aparición de una insuficiencia respiratoria, shock hemodinámico y posible muerte del animal. La razas braquicéfalas por la particular morfología de su aparato respiratorio son más propensas, así como los perros de capa negra que absorben mas calor que los perros claros, obesos o con algún tipo de cardiopatía.

Ante un episodio de este tipo la máxima prioridad de nuestras acciones siempre debe ir encaminada a enfriar al animal lo más rápido que nos sea posible; la manera más fácil bañándolo en abundante agua fresca, con especial atención a la zona de la cabeza y el cuello. Una vez el animal este más tranquilo y su respiración se haya estabilizado acudiremos a nuestro veterinario para que tome las medidas oportunas. En cuanto a la prevención es tan sencilla como proveer a nuestro perro de abundante agua, lugares de sombra, vigilar los días de sol excesivo y nunca abandonarlo en lugares de escasa ventilación como un automóvil.

 

No debemos olvidar, mucho menos peligrosas a priori pero muy frecuentes en todo el estivo, las parasitosis externas, capitaneadas por sus principales agentes: pulgas y garrapatas. Ambas especies de artrópodos reúnen en esta época las condiciones idóneas para su supervivencia y reproducción, y acuden a nuestra mascota en busca de “refugio y alimento” para poder completar su ciclo vital. Depende del lugar donde resida nuestra mascota (interior exclusivo, exterior o mixto) deberemos concentrar nuestros esfuerzos en la lucha contra una o ambas especies. La prevención suele ser relativamente sencilla, aunque es de comprender el “mareo” del propietario ante la gran cantidad, variedad y avalancha de productos antiparasitarios externos que actualmente inundan el mercado en todas las presentaciones posibles: medicación oral, sprays, collares, pipetas, etc…..

Nuestro consejo es siempre asesorarnos con nuestro veterinario exponiéndole nuestras necesidades, problemas y experiencias anteriores antes de decidirnos a comprar algún producto por cuenta ajena, ya que no todos los productos poseen la misma eficacia, hay formas de presentación que pueden no se muy aconsejable para determinados casos particulares (cachorros, collares en animales de capa blanca suelen provocar alergia, etc….) y como no nos cansaremos de repetir, la suma del trío animal-propietario-hábitat adquiere a cada caso de una peculiaridades muy diferentes. Recordar también que estos insectos no solo causan malestar , prurito y otros trastornos en el animal, sino que tambien son transmisores de otra enfermedades, como por ejemplo la erlichiosis canina.

 

Para terminar existen 2 enfermedades típicas de las zonas costeras como son la filariosis y la leishmaniosis canina,. No es que exista una incidencia mayor de esta enfermedades durante el verano, pero si de su contagio, ya que ambos parásitos causantes de la enfermedad son transmitidos a nuestro animal a través de 2 géneros de mosquitos ( flebotomus y ) que actúan como vectores de la enfermedad y que , como todos sabemos, multiplican su cuantía en estos meses. Así pues deberemos reforzar las medidas de protección y prevención en este periodo.

Ambas enfermedades son graves y letales, pero difieren en un aspecto muy importante como es su capacidad de prevención. La filariosis canina o enfermedad del gusano del corazón conlleva una profilaxis segura y relativamente sencilla mediante la administración de tabletas o pipetas mensuales, o mejor aun tratamientos inyectables que protegen al animal durante 365 días. Por contraposición, y a pesar de los esfuerzos veterinarios, la prevención de la leishmaniosis, también denominada en esta zona “enfermedad del mosquito” es complicada debido a la relativa eficacia de lo productos existentes, así como la elevadísima carga de flebotomus existente en esta zona, lo cual hace prácticamente imposible la prevención 100 % segura de nuestra mascota. El planning preventivo de la enfermedad es objeto de controversia y puede diferir entre diferentes colegas veterinarios. En nuestro caso recomendamos siempre tres tipos de medidas: repelentes generales de todo tipo de mosquitos en casa (sprays, mallas, champús especiales, etc…), la administración de pipetas repelentes de pulgas, garrapatas y flebotomus (de relativa eficacia en nuestra zona pero siempre nos ayuda) y por último y fundamental en el protocolo de prevención, el diagnostico precoz de la enfermedad. Este último consiste en la detección temprana de la enfermedad en el animal, antes incluso de la presentación de síntoma externo alguno que nos pudiera hacer sospechar, es decir, en un animal aparentemente sano, en el tramo en el cual el tratamiento del proceso morboso es mucho más eficaz y certero. Para ello simplemente deberemos realizar una serología sanguínea específica de Leishmaniosis anualmente a nuestro perro.

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